Swami Muktananda (1908 – 1982), fue un maestro del hinduismo, fundador de Siddha Yoga. Tras varios años de peragrinaje, en 1947 Muktananda fue a Ganeshpuri para recibir el darshan de Bhagavan Nityananda, el gurú que originalmente había inspirado su camino espiritual a la edad de quince años.
Muktananda decía que su viaje espiritual no comenzó verdaderamente hasta que recibió shaktipat de Bhagavan Nityananda. Tras recibir la shaktipat, pasó los siguientes nueve años viviendo y meditando en una pequeña cabaña en Yeola. En su autobiografía, "El juego de la Conciencia", escribió sobre su sadhana y experiencias de meditación relacionadas con kundalini.
En 1956, Bhagawan Nityananda reconoció la culminación del viaje espiritual de Muktananda y le encargó la dirección de un ashram en Ganeshpuri. Ese mismo año comenzó a enseñar su camino llamado "Siddha Yoga". Entre 1970 y 1981 Muktananda emprendió tres giras mundiales, estableciendo ashrams de Siddha Yoga y centros de meditación en muchos países.
Tras nombrar dos sucesores como líderes de Siddha Yoga, Swami Chidvilasananda y su hermano más joven, Swami Nityananda, quién más tarde formó su propio grupo, Muktananda dejó su cuerpo en octubre de 1982.
El fragmento que presentamos a continuación procede de su libro "La relación perfecta"
La búsqueda del amor
Las personas deberían olvidar la ilusión y meditar solo en su propio Ser. Solo hay dos formas de vivir: una es vivir en conflicto constante, la otra es vivir en la entrega. En la vida no se puede obtener ninguna victoria por medio del conflicto. El conflicto solo conduce a la angustia y al sufrimiento, jamás se ha visto que nadie haya alcanzado otra cosa de él. Pero, cuando alguien se entrega con entendimiento y con ecuanimidad, se llenan su casa, sus manos y su corazón. El sentimiento anterior de vacío y de carencia desparece y se eliminan sus defectos.
Esperas obtener una victoria mediante el amor externo. Sigues buscándolo pacientemente, creyendo que te traerá la dicha. Pero conducir tu vida con ese sentimiento erróneo, es un signo de derrota. Es incorrecto decir que el camino de la vida mundana y el camino de la liberación son diferentes. Debes comprender los dos caminos, porque si tienes solo un tipo de entendimiento sufrirás la derrota.
Quieres amor, pero, ¿Dónde lo busca? Piénsalo, ¿Has perdido tu camino?
Escucha esta anecdota de Nasrudín.
Nasrudín estaba sentado en un banco en un jardín, completamente dormido y roncado, mientras a su lado, sus dos compañeros hablaban de pesca. Su conversación pronto se acaloró y empezaron a pelearse.
Uno dijo: No pesques aquí. Este es mi sitio.
El otro contestó: No, no. Este es mi territorio. Aquí hay más peces.
El primero respondió: No, es mío.
Y así siguieron discutiendo mientras Nasrudín dormía. Entretanto llegó un polícia, vió a los dos hombres discutiendo y despertó a Nasrudín para preguntarle qué estaba pasando.
Oh Mullah, Sahbid, dijo el policía, ¿porque se estan peleando estos dos pavos reales?
El Mullah respondió: Oh policía Shabid, por favor, llévate a estos dos para que pueda dormir. Son tan listos que se estan peleando por pescar aquí, cuando ni siquiera hay agua.
Esto es lo que le ocurre a la gente. Trata de pescar amor donde ni siquiera hay agua. ¿No es eso lo que haces? Piénsalo honestamente. Traza el mapa de tu vida y obsérvalo todo. ¿Que has conseguido?, ¿Dónde está el amor que andabas buscando? Adquiere el entendimiento correcto; abandona el hábito de quejarte continuamente. Aprende a considerar iguales el placer y el dolor y pon fin a tus quejas.
Un santo sufí, llamado Bájali, dijo: ¿Cómo puede ir al cielo quien no puede salir del infierno? Y también dijo: Quien no comprende la oscuridad de la noche, no puede comprender la luz de la mañana. Solo quien haya visto que la luz de la mañana se oculta tras la oscuridad de la noche, puede conocer y encontrar el amor.
El amor sencillo y natural reside precisamente detrás de tus quejas sobre las dificultades de la vida mundana. Si practicas la meditación, el conocimiento y la ecuanimidad, todos los obstáculos desaparecerán. Si te deshaces de los conflictos mentales, entonces, tanto si vas al santuario, al templo, o a cualquier lugar sagrado, como si no vas, tu oración y tu adoración darán fruto y el amor comenzará a fluir espontáneamente dondequiera que estés. Ya no surgirá el deseo y tu búsqueda habrá llegado a su fin. Este es el sendero que conduce al logro.
Vacía el corazón y purifícalo. Una ves que el amor se manifieste dentro de ti, comprenderás que tanto tú como todo lo demás, sois perfectos. Verás aparecer la perfección incluso en la imperfección.
SWAMI MUKTANANDA: "La relación perfecta.
