En 2010 Michel Houellebecq publicó "El mapa y el territorio", obra con la que ganó el Premio Goncourt. Esta novela es un auténtico documento literario como muestra del arte, el artista y la sociedad que los ha disfrutado a finales del siglo XX y principios del XXI.
A continuación leemos el fragmento en el que el protagonista Jed Martín explica que és ser artista:
“A Jed le interrogarían en numerosas ocasiones sobre lo que, en su opinión, significaba ser el hecho de ser artista. No habría de encontrar nada interesante ni muy original que decir, exceptuando una sola cosa, que en consecuencia repetiría casi en cada entrevista: ser artista, en su opinión, era ante todo ser alguien sometido. Sometido a mensajes misteriosos, imprevisibles, que a falta de algo mejor y en ausencia de toda creencia religiosa había que calificar de intuiciones; mensajes que se imponían de una manera imperiosa, categórica, sin dejarte la menor posibilidad de escabullirse, a no ser que perdiera toda noción de integridad y de respeto por si mismo. Esos mensajes podían entrañar la destrucción de una obra, y hasta un conjunto entero de obras, para emprender una nueva dirección o incluso a veces sin un rumbo en absoluto, sin disponer de ningún proyecto, ni de la menor esperanza de continuación. En este sentido, y sólo en este sentido, la condición de artista podía calificarse, a veces, de difícil. En este sentido también, y sólo en este sentido, se diferenciaba de esas profesiones u oficios a los que rendiría homenaje en la segunda parte de su carrera, la que le granjearía un renombre mundial.”
